En Octubre del 1955 Francisco Vales Villamarin, mi abuelo, leía el discurso como Numerario electo para el ingreso en la corporación de la Real Academia de Bellas Artes “Nuestra Señora del Rosario” de La Coruña, el Tema titulado: El Santuario de los Remedios y las antiguas rutas jacobeas de la comarca mariñana. (Publicadas como separatas del Anuario Brigantino nº 20 y 25)

Pues bien, una de ellas, la primera precisamente, nace en Fontán y termina en Betanzos y que es la que transcribo a continuación del texto original escrito por el mismo en su vieja máquina de escribir Olivetti.

“….Acerca de estas importantes rutas, nada se ha escrito - que sepamos-, razón por la cual hemos creído conveniente darlas a conocer en la presente ocasión, destacando de pasada y a grandes rasgos, todo aquello que en el aspecto artístico o en el histórico se halle provisto de algún interés.

Comenzaba uno de estos itinerarios en el cercano puertecito de Fontán, lugar fortificado a principios del siglo XVIII, donde desembarcaban numerosos contingentes de peregrinos extranjeros, especialmente ingleses e irlandeses. Seguía por la industriosa y risueña villa de Sada –cuya localidad, perteneciente un tiempo a la jurisdicción de Miraflores, en las Mariñas dos Condes, sería utilizada también como etapa final de la ruta marítima- y por la llamada Costa de Ouces , en la carretera que pasa por Armuño, dejando antes a su izquierda la blasonada mansión del linajudo caballero mariñan, emparentado con los Queipo de Llano, don Antonio Posse Valledor (Pazo de Oreiro, en la actual Avda.Posse) …….. El retablo de la capilla aneja a dicha casa –obra de exquisito gusto artístico, coronada por una magnifica efigie del Apóstol en la batalla de Clavijo- encuentrase hoy en el Pazo de Meiras, donado por un descendiente de aquel prócer a la eximia escritora doña Emilia Pardo Bazán.

Continuaba el camino por las aldeas de Mesoiro, el Casal y Rio……, perfilándose a cierta distancia el “altivo e forte” castro da Fragachan o de Reboredo, al que hubo de dedicar, ya en sus años de senectud, una de sus mas bellas y viriles composiciones el inspiradísimo y siempre recordado bardo sadense Lugris Freire, presidente que ha sido de la Real Academia Gallega. A Areosa seguidamente, con el idílico rinconcito de Bergondiño –de agarimoso topónimo- a mano derecha, y a la izquierda el castro de Bergondo o “Monte do Frade”, punto de vista

deliciosisimo, difícilmente superable. Pasa la calzada bordeando el atrio o compas de la Iglesia de San Salvador de Bergondo –Burgundium en los documentos medievales- , monumento de extraordinario valor arqueológico, que formo parte, como se sabe, del desaparecido monasterio benedictino de igual nombre y que tan magistralmente estudio y describió, en diferentes ocasiones, nuestro ilustre presidente, señor Del Castillo, considerándolo, con gran acierto, “como uno de los ejemplares mas completo e importantes , en su tipo, de la arquitectura románica gallega” . Conserva el templo varias imágenes de regular merito……… El Rey Alfonso IX de León, en virtud de un privilegio otorgado en La Coruña el 15 de abril de 1218, dono y acoto al expresado monasterio el realengo del lugar en que aquel tenía su asiento………..Prosigue la senda a lo largo del muro anterior del antiguo cementerio bergondense, y salvando, a pocos pasos, la carretera de Santa Marta de Babio, internase en el lugar de Leiras, recibiendo aquí la denominación de “Camiño dos mouros” . Próximo a este y hacia la izquierda, alzase otra prerromana fortificación, perfectamente acusada, divisándose a la misma mano y como a un tiro de fusil, el castro de Montecelo, perenne vigilante de esa ria de ensueño, cual es la brigantina, a cuyas tranquilas aguas, pleno de gozo y ufanía, se asoma con su barroco ropaje, el venerable Pazo de Mariñan, recoleta morada tiempos atrás de muy significadas familias galaicas.

De la aldea de Leiras pasaba la famosa ruta a Carrio, y de aquí al sugestivo caserío de Miodelo, siguiendo en este último tramo el trazado de la actual carretera de Sada a Betanzos. Desde dicho punto torcía hacia la derecha, penetrando en la feligresía de Santa María de Pontellas, perteneciente al municipio Brigantino, después de cruzar el ya mencionado rio Randulphi, de muy exiguo caudal en este lugar. En terreno elevado y no muy lejos del camino, encuentrase el templo correspondiente a la citada parroquia, humildísimo, de estilo románico rural, alterado en gran parte por las reformas llevadas a cabo en diversas épocas. Es de indudable interés una imagen de la Virgen titular, medieval, tallada en madera y policromada, que allí se venera y de la que nos hemos ocupado, en rápida nota, en el primer número del “Anuario Brigantino”.

Salvado un ligero repecho, entraban los romeros en la ancha y umbrosa vereda de Illobre, columbrándose a su diestra el alteroso castro de Pontellas, de esplendido horizonte, y en cuyas proximidades uno de los condes de Taboada –si no nos equivocamos- hubo de levantar en el pasado siglo magnifica residencia estival, torreada, donde se custodian los retratos de algunos de sus más caracterizados deudos,………
Desemboca la apostólica senda en la carretera general de Madrid a La Coruña, y contiguo a ella alzase el santuario de Nuestra Señora de las Angustias, construido en el segundo tercio del siglo XVIII con el producto de limosnas, al igual que el de los Remedios…….

A partir del santuario, la vía francigena desciende por los ubérrimos agros de la Condomiña o Condomiñas –Condominia de Ilioure, en escritura del primer tercio del siglo XI- hasta el barrio de la Magdalena –casi ya a las puertas de la urbe brigantina- ,donde, entre típico alfares, de noble solera, se alza la modesta capillita de ese nombre, de finales del XVIII y notablemente modificada en la pasada centuria, resto único del desaparecido hospital de lazarados contiguo a la misma y del cual eran patronos los miembros de la corporación municipal……

Y ya en este punto los peregrinos, unos se adentrarían en el pueblo, cruzando el Mendo Minueti, en 1160- por el Puente Nuevo, y otros marcharían directamente a Compostela siguiendo el camino del Carregal y calzada de las Cascas, bordeando aquí el aludido rio y el vetusto monasterio de Genrozo, del cual solo resta hoy una muy pequeña parte de su extensa huerta, ….. “

Pues bien, como indica mi abuelo en el principio de su escrito, “llegan a Fontán, donde desembarcaban numerosos contingentes de peregrinos extranjeros, especialmente ingleses e irlandeses “esto me hizo investigar y encontrar una publicación sobre -la peregrinación marítima. el camino inglés desde la ría de Ferrol en la baja edad media- realizado en la Tesis Doctoral de MªVioleta Miraz Seco en la Universidad de A Coruña, Facultad de Humanidades del Departamento de Historia Medieval y en la que cita a Francisco Vales Villamarin como bibliografía, indicando esta, como análisis último que la Ría de Ferrol : la peregrinación marítima jacobea desde Inglaterra a finales de la Edad Media se caracterizó por combinar el traslado de peregrinos al santuario del Apóstol con el comercio del vino y por ser una ruta rápida, dos características a las que no se adecuaba Ferrol ni cualquier otro puerto de la ría, si además a eso sumamos el ambiente de violencia en la que estaba inmersa la zona por la autoridad de los Andrade, o la ausencia del puerto de Ferrol en las licencias de los barcos ingleses o en los textos de los peregrinos.

Todo parece indicar que Ferrol y su ría no fueron adecuados para la llegada continua de peregrinos por mar. De hecho podríamos concluir con bastante fiabilidad que ni Ferrol ni ningún otro puerto de la ría fueron puertos de llegada habitual de peregrinos ingleses en la peregrinación marítima de la Baja Edad Media, y que por tanto el Camino inglés actual desde Ferrol no tiene su origen a finales de la Edad Media, si bien esto no significa que no fuera una ruta utilizada por los peregrinos ocasionales que pudiesen llegar a cualquiera de los puertos de la ría o por los habitantes de la zona como camino de tránsito que también utilizaban para caminar hacia Santiago, de hecho existe una gran devoción al Apóstol en esta zona como lo demuestra la existencia de varias capillas dedicadas a Santiago.

Indica en su Anexo XIII, los tres itinerarios más utilizados

 

Comentando y contrastando esta teoría, con grandes marineros como lo son, además de profesores de escuelas de vela deportiva del puerto de Sada, me confirmaban y facilitaron información acerca de que, cualquier arribada con motivo de peregrinaje sería más lógico el utilizar los puertos de estribor de la Ría de Betanzos, como podía ser Fontán, ( hay que tener en cuenta, que por aquel entonces, el medio de impulsión de estos navíos, era el viento y las velas) en detrimento de la Ría de Ferrol.

Incluso comentar también que antes de realizarse el puente del Pedrido, buques de gran tonelaje navegaban hasta Betanzos, como se puede apreciar en innumerables documentos y gráficos que se encuentran en el Museo das Mariñas de Betanzos.

Carta Náutica de las Rías de Ferrol, Ares, Betanzos y La Coruña

 

En círculo rojo, el puerto de Fontán. Ya en 1674, se crean Industrias Textiles (Velas y Jarcias) y posteriormente Salazones, serian Flamencos, Oriundos de Flandes, antiguas provincias del Imperio español el Benelux, Bélgica, Luxemburgo, hablamos del siglo XVI, además de la construcción de las baterías defensivas de Fontán y punta Corbeiroa protegiendo la ensenada y la entrada de la Ría. En 1762, comienza el declive y traslado a Ferrol de la Industria textil.

Por todo lo anterior y en concreto entre 1674 y 1762, es decir prácticamente un siglo, el trasporte de mercancías, llegaban al puerto de Fontán-Sada y por tanto peregrinos utilizando este medio de trasporte marítimo.
La Ría de Betanzos y su bocana de entrada, posee un buen fondeadero, la entrada está libre de obstáculos y amplia, limpia de fondo, prácticamente en su totalidad arena. Además es abrigada de los vientos del Sur y suroeste.

 

Réstanos ahora el estudio del cuarto y último itinerario, o sea el trayecto comprendido entre la ermita de los Remedios y Compostela, cuyo trazado hasta algunos kilómetros antes de esta ciudad coincidía con la histórica vía romana de Brigantium a Bracara Augusta.

 

Si los jacobitas se internaban en el casco urbano, no dejaban de visitar la antigua parroquial de Santiago -templo considerado de refugio, como lo proclamaba una inscripción entonces existente en la parte exterior del mismo-, penetrando por la llamada Puerta Santa, que era la correspondiente al hastial de la Epístola, convertida en estrecho pasadizo al ser construida, en el siglo XVI, la capilla denominada de los Reyes o del Ecce Homo, de la que, a mediados de la centuria siguiente, eran patronos el licenciado don Rodrigo Colmelo Bermúdez de Castro, señor de la casa y jurisdicción de Santa Marta de Babío, «vecino, regidor y alcalde mayor perpetuo» de Betanzos, y su mujer doña María de Parga, y posteriormente el también regidor don Alonso de Aguiar y Ulloa, hermano del arzobispo mejicano don Francisco de Aguiar y Seijas, antes aludido. La mencionada capilla hállase hoy bajo la advocación de la Virgen de la Merced, cuya imagen vino a sustituir recientemente a la del Pilar y ésta a la de San Antonio Abad, patrono de la extinguida cofradía gremial de labradores.

De la puerta en cuestión sólo se conserva el tímpano -obra del siglo XV, como casi la totalidad de la iglesia-, el cual ha sido colocado en el extremo meridional del referido pasadizo, dando una de sus caras -en la que se ve la imagen ecuestre del Apóstol- al interior del mismo y la otra, a la actual sacristía. En esta cara aparece el Redentor acompañado de cuatro figuras -la Virgen y San Juan, dos de ellas (?)-, de factura muy tosca todas, hallándose esculpidos, en el vano, el sol y la luna y en la parte inferior de la piedra, muchos de los atributos de la Pasión. Este curiosísimo relieve parece réplica del tímpano que se custodia en el jardín anejo a la parroquial de Santiago de La Coruña -perteneciente, con toda seguridad, a una puerta ojival del muro Sur de la misma, recientemente descubierta-, superior al betancero en la labra y de época anterior.

En los libros de la feligresía, cuidadosamente examinados, no hemos conseguido ver registrado el paso por el citado templo brigantino de los romeros de cierta significación, excepto las dos visitas al mismo realizadas, en 1719, por Jacobo III de Inglaterra, aquel infortunado príncipe que pasó casi toda su vida en el destierro, «acariciando -al decir de Macaulay- vanos proyectos, recibiendo honores que mortifican más que los insultos, y alimentándose de esperanzas que lastiman    y atormentan el corazón».

Ya en las postrimerías del siglo XVIII  -año 1796-, hubo de recibir aquí las aguas bautismales, de manos del párroco don José Antonio Pan, una niña, «hija lejitima de Gregorio Zeferino Conti y de su mujer Juana Eduarda Roqui, naturales de la ciudad de Roma, que con su carta de casamiento y legitimo pasaporte ban a visitar el cuerpo del grande Apóstol Santiago de Compostela», actuando de padrino de la neófita -a quien se le impusieron los nombres de Jacoba Petronila- su tío Paulino Conti, natural también de la Ciudad Eterna, siendo muy probable que la estancia de estos extranjeros en Betanzos obedeciese al deseo de prosternarse, como tantos otros, ante la milagrosa imagen de la Santísima Virgen del Camino.

En la iglesia de referencia, al igual que en las de Santa María «do Azougue» y San Francisco, pueden verse interesantísimos relieves relacionados con la peregrinación compostelana -especialmente en la última-, demostración evidente de la importancia que ésta tenía en la comarca mariñana por la época en que aquellos insignes monumentos -inmortalizados también por el portentoso poder del Arte- fueron erigidos.

Terminada la visita al templo jacobeo, bajaban los peregrinos la rúa del Castro -Sánchez Bregua en la actualidad-, saliendo por la denominada Puerta de la Villa o de Castilla, demolida en el último tercio del siglo pasado -para baldón de los munícipes entonces imperantes-, en la que campeaban, por la parte que daba al Campo de la Feria las armas de la Monarquía española y del antiguo reino de Galicia, acompañadas del blasón de la ciudad, escudos todos pertenecientes a la décimoquinta centuria y que hoy se hallan embutidos en un muro próximo al lugar donde aquella puerta se encontraba.

A partir del mes de junio de 1675 podían los romeros albergarse en el hospital que, para enfermos pobres de la ciudad y su jurisdicción «peregrinos que pasaren por ella a lograr la devoción del Santo Apóstol», habían levantado, a sus expensas, bajo la advocación de San Antonio de Padua, en terreno cercano a la ermita de San Roque, extramuros de la población, don Antonio Sánchez de Taibo y Vilouzás, caballero santiaguista, «del Consejo y Contaduría mayor de Hacienda del Rey nuestro señor don Carlos (segundo de este nombre)» y regidor perpetuo de La Coruña y Betanzos, natural del coto de Bergondo, y su esposa doña Estefanía de Valencia y Guzmán, hospital que vino a suplir la falta del de la Anunciata, refundido, conforme hemos dicho anteriormente, en el convento de las madres agustinas.

Según la escritura fundacional, otorgada en Madrid el 10 de abril del año anterior, ante el notario don Isidro Martínez, debían ejercer el patronato de la mentada institución el arzobispo de Santiago y el mismo Sánchez de Taibo, sucediéndole a su muerte, a perpetuidad, un miembro del Concejo brigantino por éste designado. Hoy, por renuncia del prelado compostelano, forma parte de dicho patronato la Junta Provincial de Beneficencia, con facultad para delegar en la autoridad que la misma estime conveniente.

Para el sustento y curación de los acogidos y demás cargas -eran treinta las camas de que se disponía en un principio-, señalaron aquellos ilustres benefactores, de primera intención, la renta anual de 695,122 maravedíes procedentes de un «juro al quitar a razón de veinte mil el millar, ympuestos en el situado antiguo de la renta de salinas del Reyno de Galicia, que por ser juro muy antiguo le pagarán siempre en la dicha ciudad de Betanzos del balar del alfolí de la sal que hay en ella, que es el del mayor consumo de sal de todas las salinas de aquel Reyno», haciendo, al propio tiempo, donación de varios efectos de su propiedad, de los cuales llegaron a nuestros días, por verdadero milagro, trece excelentes tablas que podemos admirar en diversas dependencias del establecimiento, figurando en una de ellas el Salvador y en las restantes sus discípulos predilectos, reproducción estas últimas, con muy pequeñas variantes, del Apostolado de Rubens, existente en el Museo del Prado, trabajo ejecutado, probablemente, en el extranjero, a juzgar por uno de los inventarios del citado centro benéfico, que registra estos doce óleos como «pintura de Roma».

Don Antonio Sánchez de Taibo desempeñó cargo importante en tierras de Flandes, extremo que conocemos por el instrumento público susodicho, y pudiera suceder que la mentada colección allá fuera adquirida, tal vez en el taller de algún discípulo o colaborador del gran maestro flamenco, detalle que sabremos con seguridad el día que hayamos logrado identificar la curiosísima marca que hace
tiempo hemos descubierto en el reverso de los cuadros (figura 16).

En el momento presente, como consecuencia de las leyes desamortizadoras y otras diferentes causas, los bienes fundacionales y legados diversos quedaron mermadísimos, defendiéndose la institución gracias a los auxilios económicos facilitados por el Municipio brigantino, que viene consignando desde hace largos años en sus presupuestos sumas de cierta consideración, a las que se agregaron, en distintas ocasiones, las subvenciones concedidas para el mismo fin por la Diputación coruñesa y el importe de varias limosnas de caritativos vecinos.

Las obras de este centro hospitalario -comenzadas años antes del otorgamiento de la carta fundacional- realizáronse con arreglo a los planos ejecutados por don José Vega y Verdugo, canónico de la basílica compostelana -que inspiró, en opinión de Filgueira Valverde, la mayoría de las construcciones llevadas a cabo en la catedral durante el XVII-, habiéndolas contratado en 81,251 reales al maestro de cantería Domingo Monteagudo, vecino de Santiago. El edificio sufrió desde entonces diversas reformas y ampliaciones -especialmente a finales del siglo pasado-, costeadas por el Ayuntamiento y diferentes particulares.

De la fábrica primitiva consérvanse, en la actualidad, entre otros restos de menor importancia, un pequeño claustro de severa traza, que rodea el patio, con un cuerpo superior alterado en la parte correspondiente a los ventanales; la escalera principal y la alacena «de tres llaves» -abierta en uno de los muros de la galería alta- dedicada a archivo de la obra pía, cuyas puertas, en su cara externa, ostentan los retratos del señor Sánchez de Taibo y su esposa -él luciendo el hábito de caballero de la Orden de Santiago-, juntamente con el blasón correspondiente al primero y la leyenda «Beatus qui intelligit super egenum et pauperern»                   -Bienaventurado aquel que piensa en el necesitado y en el pobre-, tomada del salmo 40, de David, trabaja de muy escaso mérito artístico, realizado, al parecer, en el siglo XVIII, después del fallecimiento de aquél, acaecido antes del 28 de noviembre de 1678, fecha en que se abrió el testamento, otorgado por el filantrópico matrimonio el 26 de septiembre de 1669.

Muchos han sido los peregrinos que hubieron de ser atendidos en esta santa casa, de los cuales dejábase siempre constancia en los registros especiales que obligatoriamente llevaba el administrador de la misma -quien a la vez desempeñaba las funciones de mayordomo y capellán, según exigencia de los fundadores-, conservándose aún en su archivo algunos libros «de asienttos» en que aparecen con relativo detalle las circunstancias de cada uno de los jacobitas que, por diversas causas, se veían precisados a ingresar en el establecimiento.

He aquí, por vía de ejemplo, unos cuantos nombres, cogidos al azar:

«El dia siete de abril [de 1769], por la mañana, entro Maria Rodrigues, peregrina, vezina de Balladolid. Su ropa, inutil. Murio esta la noche de el dia 19 de abril de 1769 y se le dio sepultura en el cementerio [del hospital]». «El...18 de maio, por la tarde, entro Maria Morales, vezina de Granada... Su ropa, inutil. Salio el dia 26 de maio, después de comer».- «El... 14 de agosto, por la mañana, entro Vizente Luque, peregrino volonio, prouincia de Roma...».- «El... dia 31 [de diciembre]... Joseph Bucharel… vezino de Napoles...».- «El... 11 [de enero de 1770]… Agada Martines, vezina de la villa de Madrid...».- «El... 13, Joseph Mausi… Es franzes...».- «El... 15… Pedro Seuiller... saboiardo…». «El... 17… Francisco Poli… frances...».- «En 24 de enero, mui de mañana, entro Maria Ana de Bran, peregrina francesa...».- «El... 11 [de marzo], despues de almuerzo... Esperanza Allados… vezina de Lerida...».- «El... 29 de abril... Ana Pret… saboyana…».- «El... 29 de octubre, por la tarde    Josepha Rus saboiana…».- «El… 4 de febrero [de 1772]... Juan Trofer, alemán…».- «El… 8 de marzo... Maria Clara… alemania [sic]».- «El… 16 de marzo [de 1773]... Juana Sola... ytaliana…».- «En 24 de julio... Francisco Cid... natural de Francia…».- «El 14 de agosto... Agata de Combre, alemana... Murio... el dia 16 [del propio mes]... y se le dio sepultura en el cementerio».- «El 1º de diziembre... entró Catalina Liñeira... francesa…».- «El... 28 [de enero de 1774]... Juan Marcal... francés…».- «El… 14 de marzo… Rosa Narbilla... alemanea [sic]…».- «El… 30 de abril... Felix Rolis… siciliano...».- «El… 22 de maio... Juan de Maloviche… ytaliano...».- El... 27 de agosto… Maria Cambronel, valenciana... ».- «El 10 de diciembre… Maria Sanchez, vezina de San Lucas de Barramea [sic]…».- «El 31 [del mismo mes]... Francisca Lopes de Vmada, vezina de Cadis...».- «El… 13 de abril de [17]75... Miguel Aló... francés...».- «El… 2 de agosto... Juan Gallego... vezino de la Ciudad Real...».- «[El] dia 23 [de abril de 1781]... Maria, llamada la Peregrina catalana. Su ropa, bien andrajosa. Salio dia 29 de mayo, después de almuerzo».- «En 22 de noviembre [de 1778] entro el enfermo, después de almuerzo, llamado Joseph Antonio Maria de los Dolores, natural de Ginea [sic], prouicia [sic] de Angola. Su ropa de poco ualor, por ser pobre peregrino. Salio en dies de decienbre despues de cena».

Obsérvese cómo estos piadosos viajeros hubieron de desviarse también de la ruta jacobea tradicional, con el propósito -no nos cabe duda alguna- de cruzar la urbe betancera y visitar en ella el famoso santuario de los Remedios que tanto les atraía.

Salían los romeros del Campo de la Feria -por no alargar demasiado el trabajo, nos hemos limitado a reseñar dentro de la ciudad, sólo aquello que, a nuestro juicio, se halla de alguna manera ligado a la peregrinación compostelana- por el camino del Rollo -donde tenía su emplazamiento el «pelouriño» concejil-, y después de salvar el Mendo por el antiguo puente de las Cascas -cortado en 1809 por las tropas inglesas en su retirada hacia La Coruña-, a muy pocos pasos de la abadía de San Pelayo, ya aludida al final de nuestro primer itinerario, y ascender la pina calzada que bordea el monte denominado del Coto, alcanzaban el viejo lugar de Xanrozo    -antes Ienrocio, Generozo, Janruzo y Jenroço-, enclavado en la parroquia de Santiago de Requián, tierra de Nendos, y que da nombre al arciprestazgo en que se halla incluida la mayor parte de las feligresías betanceras, entre ellas las correspondientes al núcleo principal de la ciudad. A la izquierda de la ruta y no a mucha distancia del indicado punto, yérguese el castro u ópido anterromano designado también de Xanrozo, donde tuvo asiento una importante fortaleza rnedieval, de la que, según el estudio que de la misma hizo nuestro ilustre y venerable presidente, sólo quedan en la actualidad los fosos y parapetos que la cercaban y la huella de la mota que servía de base al castillo. «Cronológicamente   -manifiesta, además, dicho eminente arqueólogo- es posible que sea el monumento civil más antiguo de Betanzos (fuera de los castros prerromanos), cuya existencia consta documentalmente, pues aparece ya mencionado en el año 911 al demarcar el coto del cercano monasterio de Cines; cítase también al acotar los términos del antiguo y desaparecido monasterio de Piadela; se le nombra como heredad en documento de 1143, y aparece donado como tal castro en el año 1149, al célebre monasterio de Sobrado por los condes y hermanos don Rodrigo y doña Toda, de la ilustre casa de Traba».

Pasábase seguidamente a la aldeíta de Limiñón -Liminum, en documento de los primeros años del siglo X-, ya en el actual municipio de Abegondo, y de allí, atravesando el Mero, al poblado del Francés, en la parroquia de Santiago de Meangos. Desde este paraje, por Presedo -Presidium, en la décima centuria también-, donde, en época romana, se hallaría emplazado, seguramente, algún campamento militar, y Francos, en la feligresía de Santa Eulalia de Leiro -no lejos, tal vez, del castillo que a principios del siglo XII poseía el conde don Pedro Froilaz de Traba, ayo y tutor de Alfonso VII-, llegaban los jacobitas, después de haber depositado en alguno de los «amilladoiros» del contorno su pétreo recuerdo, hasta la ermita de San Payo de Vilacova, que visitarían, en cuyas cercanías existió en la alta Edad Media un monasterio dedicado al Salvador y que en 6 de mayo de 935 hubieron de dotar «Desiderio y sus dos hijos Maurano, presbítero, y Muniselo».

Continúa el camino -ascendiendo siempre- por el término parroquial de Vizoño -Uizonio en el siglo XII-, columbrándose al costado derecho la impresionante altura de Castro Mayor. Dominada la agria pendiente, alcanzamos el pequeño caserío de la Malata, en el que posiblemente -a juzgar por el topónimo- habrá existido, en lejana fecha, alguna leprosería o establecimiento semejante. De aquí, a la feligresia de San Lorenzo de Bruma, en el ayuntamiento de Mesía, partido judicial de Ordes u Órdenes, donde el arcediano de Nendos, don Pedro Crescóniz, promediado el año 1140 y en el monte conocido por Rania Longa» -Raña longa-, había fundado un convento de canónigos seglares de San Agustín y un hospital, con dos iglesias         -Santa María y San Nicolás-, incorporado éste, con todas sus rentas, en 1175, al de Compostela, de cuyas edificaciones no queda, actualmente, ningún vestigio, si exceptuamos el nombre de Hospital, que lleva el lugarcillo en que se asienta el pobre y descuidadísimo templo parroquial.

(El topónimo Bruma aparece en el Tumbo B de la catedral de Santiago, folio 114, convertido equivocadamente en Crunia, término que tradujo por Coruña un reputado historiador contemporáneo, a quien hubo de rectificar con solidísimos argumentos el señor Del Castillo en reciente artículo.)

A unos tres kilómetros del citado lugar del Hospital encuéntrase el poblado de Cabeza de Lobo, donde confluía el camino procedente de La Coruña, y desde este último punto continuaba la vía francígena por Ardemil, San Pedro de Buscás, Ponte Vilariño, San Julián de Poulo, Ponte Pereira, A Santiña, Vilarbarro, Ponte Illoá -«En lo alto, a la derecha y izquierda, se ven mámoas o sepulcros de los romanos», dice el P. Sarmiento, en su repetido manuscrito, al mencionar esta entidad-, Sigüeiro -el Trigundo del Itinerario de Antonino, en sentir de autorizados investigadores-, con importante puente medieval sobre el Tambre, de gran resonancia histórica -muy alterado por recientes reformas-, a cuya construcción hubo de contribuir con su acostumbrada esplendidez Andrade o Boo, como lo acreditaba la piedra de armas que figuraba sobre el arco mayor y que, entre otros muchos restos arqueológicos se exhibe hoy en el jardín de San Carlos de la capital herculina; Marantes, Nuestra Señora de Agualada y Puente Sionlla, penetrando, a través del barrio de San Cayetano, en la urbe jacobea -ansiada meta, para el fatigado peregrino, de su largo y penoso viaje-, a cuyo amparo, nimbadas de gloria, reposan las sagradas cenizas del primer Evangelizador de España.

 

«O do bordón, das cunchas e da estrela,
Patrón da Terra nosa, aloumiñaado
de saudosa paz, no esgrevio estrado
da enxebre catedral de Compostela».

 

HE TERMINADO.

 

La Coruña, 4 de octubre de 1955, festividad de San Francisco de Asís.

 

Agradecimientos y Bibliografía:

• Mi queridísimo Abuelo

• Anuario Brigantino (diferentes números y publicaciones, separatas)

• Mª Violeta Miraz Seco (Doctora Historia Medieval)

• Malena Sánchez Carabel (Fotografías ©)

• Tita Sanjurjo Seijas (Identificadora de lugares de la Ruta)

• Ana y Esteban de Altavela (Servicios Náuticos)

• Pablo Cayado (Director de la Escuela de Vela de Sada)

Un agradecimiento enorme a todos ellos.

Iñaki Vales-Villamarin Navarro, es Ingeniero de Edificación y Arquitecto Técnico.